La nueva generación del cine español, protagonista de la próxima edición del Festival de La Almunia

8 de febrero de 2017
Por Aragón Estrena

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Este 2017, el Festival de Cine de La Almunia (Fescila) se ha propuesto parar el tiempo y tomar una fotografía del momento actual que vive el cine español. El 21% de IVA cultura, la piratería o la inestabilidad laboral siguen siendo problemas que achacan a esta industria, pero entre todo ello hay espacio para lo positivo, para el talento. El festival almuniense, que se celebrará del 5 al 13 de mayo bajo el lema Tomando el relevo: nuevos talentos del cine español, quiere dedicar su vigésimo segunda edición a la nueva generación de la cinematografía nacional.

“Son profesionales del cine nacidos a finales de los años 70 y durante la década de los 80, y que en los últimos años han irrumpido con fuerza en las carteleras y en el panorama cinematográfico de nuestro país”, ha explicado la directora de Fescila, Carmen Pemán. “No es algo fácil de definir, pero su huella y presencia en nuestro cine son claras”, ha añadido. El ejemplo más cercano, la última edición de los premios Goya. Óperas primas como Tarde para la ira, de Raúl Arévalo, o 1898: Los últimos de Filipinas, de Salvador Calvo –o segundos trabajos, en el caso de Rodrigo Sorogoyen y su Que Dios nos perdone– llegaron nominadas junto con trabajos de directores más consagrados como Pedro Almodóvar o Alberto Rodríguez a las principales categorías, y llegaron a imponerse en muchas.

La organización del festival considera que el relevo generacional se está dando en todos los departamentos –dirección, interpretación, guion, producción, etc. –, pero destaca la capacidad de algunas figuras para moverse en varios de estos ámbitos. “Tenemos, por ejemplo, a Paco León, Raúl Arévalo, Leticia Dolera o Daniel Guzmán; personas a las que hemos conocido como actores y actrices, pero que más adelante han dado el salto como directores, guionistas o productores con resultados más que notables”, ha dicho Pemán. Una cierta capacidad de “hombre orquesta” que, asegura, llevan tiempo viendo en muchos de los cortometrajes que participan en su muestra.

Además, desde el festival también señalan que los trabajos de esta nueva generación tienen mucho en común: son películas frescas, con formas de narrar renovadas y cuya temática, en muchos casos, habla de la forma de vivir y de pensar de dicha generación –Stockholm, de Sorogoyen, y 10.000 km, de Carlos Marqués-Marcet, por ejemplo–. Un presupuesto ajustado o un largo proceso de trabajo hasta poder llegar a la gran pantalla –Tarde para la ira ha sido un proyecto de ocho años y A cambio de nada, de Guzmán, fueron diez– son otros puntos que comparten.

Con todo ello, Carmen Pemán ha valorado así el tema monográfico elegido: “Creemos que es una buena temática y que al igual que el del año pasado, con la relación entre el cine y la televisión, toma el pulso de nuestro cine actual. Tanto los invitados que pasen por La Almunia como las películas que se proyecten creemos que serán atractivas para espectadores de todas las edades”.

BUENA SALUD DE LOS CONCURSOS

En 2017, se ha vuelto a superar la cifra de los 600 trabajos recibidos entre cortometrajes y guiones para cortometrajes. Concretamente, a día de hoy, han llegado 620, pero se podría llegar a superar la cifra del pasado año, 633, y que supuso un récord de participación.

Al concurso de guiones se han presentado 137 escritos y aunque el plazo se cerró el 25 de enero, todavía podrían llegar algunos trabajos de Hispanoamérica. “Suele ser ya lo habitual. Aunque en los matasellos se ve que los guionistas han enviado los trabajos dentro del plazo, al tener que cruzar el charco tardan mucho más en llegar que los guiones que nos envían desde cualquier punto de España”, ha apuntado un miembro del jurado. Cuba, Argentina, Nicaragua, México o Colombia son algunos de los países desde los que se ha participado este año.

También se espera que en los próximos días aumente el número de cortometrajes presentados a la muestra Adolfo Aznar. A los 483 ya recibidos se sumarán los de los centros educativos aragoneses, que pueden enviar sus cortometrajes hasta el 25 de febrero para participar en la categoría de “Valores Educativos y Ciudadanos”, unos premios patrocinados por la fundación Manuel Giménez Abad. “En los colegios e institutos el ritmo es distinto y no cuentan con todo un año para hacer el corto. El curso empieza en septiembre y estos proyectos suelen formar parte de alguna asignatura o tiene que hacerse en los ratos libres de los alumnos y los profesores, por eso les damos un mes más de margen”, explica una miembro del jurado de la muestra.

Además, las cifras también hablan de la cada vez mayor tendencia a participar a través de Internet: del total de cortos recibidos, 428 se han enviado por la plataforma Click for Festivals –implantada en Fescila hace dos años–, y sólo 55 han llegado por correo ordinario.

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