Los pecados de los padres

Por Alfonso Asín
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Reconozco que me condiciona mucho la temporada de premios a la hora de visionar una película. En los primeros meses del año, todos los títulos que obtienen alguna candidatura tienen el logotipo del Oscar en su cartel publicitario. Y uno no puede dejar de estar más atento a esa música, fotografía, actuación pendiente de ser ( o no ) premiada. Denzel Washington es toda una institución en América: uno de los mejores actores de su generación, un icono para la gente de color, capaz de sacar oro de cualquier papel, ya sea de policía, ganster, boxeador presidiario, padre de familia, lo que sea. Incluso se ha atrevido a ponerse detrás de la cámara con resultados correctos aunque no espectaculares. Ganador de dos Oscar, uno de ellos en aquel memorable año que compartió podio con Halle Berry. A estas alturas de la película no tiene nada que demostrar. Por eso, cuando veo un film como Fences me pregunto por qué. Qué necesidad tenía de hacer un film como este, de absoluto lucimiento personal.

Fences’ es una obra de teatro de 1983 del dramaturgo August Wilson, que volvió a ser interpretada en los escenarios en Broadway en 2010 cuando el mismo texto ya fue protagonizado por Denzel Washington y Viola Davis. Incluso le supuso un premio Tony a sus protagonistas. Se trata de un drama ambientado a finales de los 50 que cuenta la historia de una familia de color capitaneada por el padre, un basurero y antigua promesa del beisbol, amargado por un pasado familiar opresivo y una carrera truncada, que proyecta sobre su familia toda las frustraciones que evidentemente no ha podido superar.

No debería haber sido gran problema para Washington trasladarla a la pantalla. Quizás se confió demasiado al tratarse de un texto que él había representado con éxito. Pero es distinto el lenguaje teatral del cinematográfico. El cine requiere un ritmo distinto, no tiene ademas la limitación de las cuatro paredes y permite al guionista y director airear el texto. En los 50/60 fueron muy populares las obras de Tennesee Williams llevadas al cine: “La gata sobre el tejado de Zinc”, “Dulce pájaro de juventud” o, sobre todo, “De repente, el ultimo verano” son un claro ejemplo de obras llevadas con talento a la gran pantalla. No ocultaban su origen, pero los directores Richard Brooks y Joseph L. Mankiewicz reinterpretaban en imágenes los textos teatrales ( Mankiewicz alcanzaría la perfección años después con otro texto teatral, “La huella”)

Washington ha sido mas perezoso y se ha limitado a filmar la obra teatral. Los escasos momentos en que los protagonistas salen de la cocina o del patio trasero o delantero de la casa donde transcurre la acción son tan escasos como innecesarios porque no logran amortiguar la sensación de agobio del espectador. Los 140 minutos de metraje pesan demasiado. Quizás sea su peor película como director.

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Toda la función gira alrededor del personaje de Troy Maxson, el padre, dotado de una verborrea inacabable. Si uno logra superar los 20 primeros minutos de discurso, puede con el resto del film. Un personaje que produce mas antipatía que conexión con el espectador aunque pertenece a una raza de personas que nos puede resultar muy cercana a muchos. El hombre que ha sufrido el maltrato físico y psíquico, las carencias y penurias, cuyos sueños se han visto frustrados y que proyecta toda esa rabia acumulada sobre quien puede, que son los miembros de su familia. Con un discurso equivocado, pensando que todo lo hace por ellos y que es su obligación. Pero no corta la raíz, desaprovecha la oportunidad que supone dar la espalda a ese pasado opresivo y afrontar el futuro con amor y confianza en los suyos. Es un déspota como su padre lo fue con el. Pero esta claro que las generaciones que vienen tras él han tomado nota y solo quieren mirarse en él para tomar lo positivo. Washington nos ofrece una actuación claramente teatral, destinada a que le vean y aprecien su trabajo hasta el ultimo espectador sentado en las ultimas butacas del teatro, sin darse cuenta de que esto es Cine. No hubiera sido justo premiar su trabajo, siendo mucho mas digno el realizado por Casey Affleck en “Manchester frente al mar”, intimo, contenido, que estalla en momentos puntuales, que encierra más misterio y sorpresas.

Alrededor de este hombre que se habla, se mueve y hace aspavientos, hay una corte de espectadores que a veces le ríen las gracias y otras le juzgan. Por encima de todos esta su mujer,. Rose, una estupenda Viola Davis que se beneficia del histrionismo de Washington porque compone un personaje de mujer entregada a su marido, a su familia incluso a gente que no son sangre suya pero que quiere por estar casada con Troy. Mujer entregada pero no sumisa. Merecidisimo el Oscar.

August Wilson murió hace 12 años, pero el guión escrito de su obra le ha valido una candidatura al Oscar. “Me niego a que la dirija un director blanco no por asuntos de raza, sino por asuntos de cultura. Los directores blancos no están cualificados para este trabajo. El puesto requiere alguien que comparta la cultura de los afroamericanos”, escribió en un articulo publicado en 1990. Esta claro que su legado ha sido cumplido.

Fences significa Vallas, una palabra muy de moda en los últimos meses. Hacia el ultimo tercio del film se revela el significado del titulo y del significado de la valla que Troy quiere construir por mandato de su mujer. Un film fallido desde mi perspectiva al que no puedo negar una gran potencia, primero por la estupenda actuación de todo el elenco, excesos de Washington aparte, y segundo por tratar temas raciales y familiares, unos de plena actualidad, otros presentes en nuestro propio entorno, que me han tocado de cerca y mejoran en cierta manera mi opinión sobre el film. De todo se puede extraer algo positivo.

Texto: Luis Arrechea.

LO MEJOR: Que frente a un opresor hay mucha gente en frente de él que lucha por romper cadenas. La actuación de Viola Davis.

LO PEOR: Un Washington equivocado. El ridículo plano final del film….¿redención? ¿cursilería?

Valoración:

Banda Sonora: 7

Fotografía: 7

Interpretación: 8.

Dirección: 5,5

Guión: 7

Satisfacción: 5,5.

Nota Final: 6,66

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